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Desde hoy Numancia está on-line.
Desde hoy Numancia está on-line.
¿por qué llueve los días que tienes más cosas que hacer? ¿por qué la noche en que no has cenado es el día que más tarde te acuestas? ¿por qué en el cine la gente empieza a toser cuando se apagan las luces? ¿por qué cuando te enciendes un cigarillo vienen cinco personas a pedirte una copa? ¿por qué cuando quedan cinco minutos para cerrar siempre llega el último o penúltimo cliente? ¿por qué el día que quieres coger el metro resulta que se ha estropeado? ¿y cuando quieres coger un taxi nunca hay? ¿por qué cuando te cambias al carril que avanza entonces deja de hacerlo? ¿por qué cuando una se enrolla con un chico nunca va depilada? ¿por qué es justo ese ejemplar del diario Mundo de hace veinticinco años que estás buscando el que no aparece por ninguna hemeroteca?
Será que mañana habrá que salir a tomar unas cañas si se quiere ver la luna de color rojo...
Por eso no llevo paraguas.
Me rodeó una burbuja, magnética e incandescente, y sólo podía ver cómo el polvo brillaba cuando era iluminado por los focos de color azul.
Decía Morin que el avión y el cine se asemejaban en sus inicios porque participaban de lo fantasmágorico, en tanto que ambos inventos, nacidos a la par, materializaban un sueño: el volar, física y espiritualmente. Esta analogía del autor de "El Hombre Imaginario" la han recogido, modificándola al son de los tiempos, Assayas y la troupe cahierista. En concreto vienen a decir, con respecto del estreno de la última película de Tarantino, que la masificación de la comunicación global e instantánea permite que ese vuelo espiritual también se refleje de un modo fugaz, intenso, y sin límites de espacio y tiempo: a golpe de click. Pensemos con la facilidad con la que viaja el personaje de La Novia en la primera Kill Bill. Hoy en El País, Vicente Verdú habla del blink, golpe de vista en inglés. Un primer vistazo que nos hace creer que se aprehende lo visualizado, pero que que no deja de ser un impacto que tiene más que ver con la impaciencia y con la vorágine de lo súbito a la que estamos llegando que con el propio hecho de pensar. Y algo de fantasmagórico debe tener todo esto también para creer que con una sola fotografía podamos acabar llegando a todo. En un sencillo abrir y cerrar de ojos: un click, una imagen, un negro y... ¿fuera?
-¿Qué hay para cenar?- preguntó un exigente Bernd desde el sofá.
-La muerte- dijo ella-. La muerte, únicamente.
...CUANDO TODO PARECE QUE MARCHA MAL, TEN EN CUENTA QUE PUEDE SER QUE SÓLO LO PAREZCA. POR SI ACASO, QUÉDATE CERCA DE MÍ, A MI LADO...
esa ególatra bibliotecaria...
Muerta y resucitada
No dejaría de admirar jamás su suavidad...
My baby shot me down...
6 Febrero 1932 Paris, Francia
21 Octubre 1984 Neuilly-sur-Seine, Hauts-de-Seine, Francia
Ayer descubrí la idea más romántica del olvido. Incluso los datos digitales están condenados a desaparecer por culpa del soporte en donde se han impreso, pensando, ingenuamente, que allí pervivirán hasta el fin de los días.
Escribir para permanecer, para desaparecer -Blanchot dixit-, pero lo que se escribe se acaba destruyendo. Los memoricidios, como apuntaba Goytisolo hace una semana en el suplemento literario del diario de referencia -ya diez mil números-, apuntan a la barbarie, y sobretodo, denuncian sotto voce la precariedad de la memoria humana, condenada, fatalmente, a su desaparición. Un olvido, que como el panta rei, acaba fluyendo hacia un lugar desconocido, deviniendo en una ficción de nuestros propios deseos y más inconfesables anhelos.
Dice Millás en El País de hoy que El Corte Inglés es El Corte Inglés porque lo sabe todo acerca de sí mismo. Las empresas saben más que nadie qué son y por ello, la empresa, en cuanto tal, sus propiedades, principios y causas primeras, ha eclipsado en estos últimos tiempos cualquier otro tipo de metafísica. En Zaragoza, General Motors va a despedir a seiscientos asalariados. En Alemania, diez mil.
La pregunta correcta, según Millás, no es quién somos, sino de quién somos, para quién vamos, para quién venimos.
La cena retomó el ritmo propio, el sabor añejo del pasado cuando el homenajeado lanzó uno de sus indiscretos gritos que llamó la atención de uno de los matones que acompañaba a cierto personaje gordote e injustamente popular. Fue entonces cuando a alguién se le ocurrió la idea de sacar el champagne.