murder in the dancefloor
De la sala de baile al salón de casa hay un paso.
De la sala de baile al salón de casa hay un paso.
No tengo mucho que decir, en realidad...
...A VECES PIENSO QUE TAN SÓLO HA SIDO UN SUEÑO Y QUE TODO SIGUE IGUAL...
Es como si se te agarrara algo a una de las aortas. Como si te pinchara. Como si te doliera.
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Si me esfuerzo, puedo desaparecer. Por favor.
Y es que acabaron con "Pesadilla en el parque de atracciones"...
"Ni Mahmud Abbas ni Dahlan; Yasir Arafat". Esto es casi como decir que "el valenciano no existe, es el catalán con algunas variantes. Nosotros no chantajeamos a nadie". Nadie chantajea nunca. Eso sólo sale en las películas. Eso y lo de los espías que huyen a paraísos fiscales haciéndose pasar por muerto. Como la canción de Peret, como el difunto padre de Javier de la Rosa ( sí, fue en mayo la muerte definitiva, su segunda muerte), ahora resulta que "el muerto está vivo: Francisco Paesa disfruta del dinero robado por Roldán y de los fondos reservados que le entregó Belloch, en el número 45 del boulevard de la Petrusse de Luxemburgo.". Y en compañía de "una mujer joven y rubia". Ojo.
Así empieza el lunes. Malogrado principio de semana. A veces pienso que las noticias bomba las mantienen en la recámara hasta que la minutera indica que ya es lunes. Malogrado lunes con malogradas declaraciones. Declas como éstas que dicen que "la llamada de Batasuna al consenso y al diálogo es "un salto importante". Ya. Ahora justo es el salto. Al vacío. Por detrás no debe quedar mucho, casi seguro.
Y es que, además, a partir de hoy lunes, la Rambla del Raval comenzará a vigilarse más. Aquí también tenemos nuestras Twin Towers, y nuestro World Trade Center. Por separado, eso sí. Lugares que por lo visto, "los paquistaníes detenidos en Barcelona el 15 de septiembre" y "que enviaron grandes cantidades de dinero a Amjad Farooqi, el hombre acusado de organizar el asesinato del periodista de The Wall Street Journal, Daniel Pearl, en 2002, y de los recientes atentados contra Pervez Musharraf, presidente de Pakistán" habían filmado en vídeo. No sé para qué. Dicen los de la policía y los de los medios que para atentar contra estos edificios en el futuro, aunque yo nunca creí en la publicidad engañosa. Lo que sí creo es que acabaré convenciéndome, tarde o temprano, en decirle adiós a los kebabs del Top Döner, uno de los lugares más emblemáticos, míticos y carismáticos de mi geografía emocional del pasado verano.
Hoy, sin embargo, mi geografía emocional pasa por un lunes malogrado. Con muchas cosas que escribir y, a la vez, con poco, muy poco que decir. Debe ser porque anoche el Barça perdió.
Conclusiones
Fue en mayo de 1978 cuando se sucedió la última reestructuración en la dirección de Mundorevista. Atrás quedaron sanciones y ese pulso personal que había marcado el carácter filo izquierdista, más bien, me atrevería a sentenciar, europeísta que el empresario Sebastián Auger había querido dotar a la publicación. Atrás quedó un modo de entender el periodismo, de criticar el sistema desde el propio sistema, evolucionando en vez de revolucionando, un periodismo sepultado por las exigencias de un nuevo mercado, más democrático, más sujeto a las leyes del mercado y del confort.
Es entonces, en 1978, cuando Mundorevista se convierte en el dominical que acompaña al rotativo de los domingos, tras sufrir la enésima limpieza de cara, tanto en el diseño como en los contenidos como en el tamaño de la revista: sólo 24 páginas impresas en un papel pésimo. De la vieja guardia sólo permanece fijo Arcadi Espada. Los otros redactores pertenecían al Grupo Mundo pero habían estado coqueteando con el resto de publicaciones que la empresa periodística tenía. Quizá por ello, no hay secciones puramente fijas, a pesar de que se pueden encontrar algunas en la mayoría de los números. La entrevista, la moda, la educación de los niños, reportajes de viajes y reportajes de más o menos actualidad conforman el nuevo esquema de esta última etapa. Todos ellos de fácil consumo, presentados elegantemente, con una disposición ordenada y moderna que no podría hacer pensar de Mundorevista una publicación a la deriva. A la deriva porque no se supo administrar esa gran empresa periodística que Sebastián Auger levantó en 1966. Cuatro diarios en Barcelona, uno en Madrid y uno en Valladolid, tres revistas semanales, una empresa de artes gráficas, una de distribución y una inmobiliaria. Todo ello gracias a la disciplina férrea aprehendida en los jesuitas de Paseo Sant Joan en una etapa mucho más gris, la posguerra española, que la que viviría años después con la ruina del Grupo Mundo. Porque se puede hablar sin tapujos de la quiebra del sueño periodístico de Auger, quien en los últimos años iba de banco en banco solicitando un crédito para poder soliviantar su sueño de la comunicación, y no encontraba siquiera cinco céntimos. Javier de Quintana asegura que Mundo Diario era muy rendible, pero los otros diarios perdían todo lo que se ganaba.
Mundorevista apareció con La Ley Fraga en 1966 y se fue con las segundas elecciones legislativas y municipales tras el fin de la dictadura. En ningún momento de esta última etapa de la publicación se menciona una palabra sobre estos acontecimientos. La actitud política y social ha sido dejada de lado, y ya no pertenece a la personalidad de Mundorevista. En su lugar, podría ser una brillante metáfora para quien guste de la hermenéutica en los periódicos, un reportaje sobre la carta astral una semana, y a la siguiente, uno sobre las cartas del Tarot. Sin ningún tipo de pretensión, Mundorevista se ve abocada a su propia desaparición. Convertida en un mal reflejo de las publicaciones de la competencia, sobretodo El Periódico de Catalunya, la revista pierde lo que la erigía con un nombre propio dentro del panorama de la comunicación española para transformarlas en un puro pasapáginas. Lo que no se podría imaginar, es que esa tendencia de periodismo fácil, amable y cómodo, llegaría a dominar el papel que se vende en los kioskos de todo el país.
Mundorevista y su debacle constituyeron, periodísticamente, lo que hoy es pan nuestro de cada día. Cartas del Tarot aparecen día sí, día no, en nuestros dominicales más idolatrados, y lo leemos con atenta curiosidad mientras tomamos el café de la mañana. El café de los domingos, el que no nos hace plantear las cosas.
¿Qué fue lo que se hizo en diez años para que de la caída del muro de Berlín, hace hoy unos simbólicos quince años, el mundo dejara de dividirse en dos bandos marcadamente contrarios para de nuevo fragmentarse en este nuevo orden mundial del que todo el mundo habla y nadie sabe concretar? ¿Qué es lo que se está haciendo ahora para que, tácitamente, se permita la construcción de otro, todavía más altivo?
(El estado francés asegura que Arafat está muy grave, pero no asegura, eso sí, que los resquicios del colonialismo francés están todavía peor: muchos de los habitantes de Costa de Marfil acusan al país del Rey Sol de querer hacer un golpe de estado para derrocar al presidente Laurent Gbagbo.)
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Ayer murió el actor de mi película favorita de cuando era pequeña.
Ahmed Qureia. Mahmud Abbas. Marwan Barghouthi. Mohammed Dahlan. Rawhi Fattouh.
Thomas L. Friedman sentencia que Arafat estaba más obsesionado por la tierra palestina que por la vida palestina. No sé si existe vida sin tierra o tierra sin vida, es casi como intentar averiguar que es lo que existió primero, si el huevo o la gallina, pero ese pueblo sin fronteras más que un gran muro de cemento debe ahora concienciarse en que va a seguir teniendo educadores, políticos como los misiles portátiles que han robado en Irak, que mantienen las premisas de la destrucción -se dice que uno de los supuestos sucesores ya ha quitado de su despacho la foto del rais para colocar la suya propia- ante los ataques incesantes de un Israel hinchado de rabia y dólares. Y continuar abandonado hacia un futuro incierto.
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Una paella al lado del mar da para mucho. Lo primero que te viene a la mente es un catamarán o una lancha rollo años 70. Con un Viña Esmeralda da para mucho más. Se puede hablar de la agonía de Arafat -de la enésima intifada que sucederá tras su muerte- para entonces acabar creyendo firmemente que, en el fondo, uno vive abierto a todo un abanico de posibilidades que a veces no ve por no querer mirar más allá de su puta nariz. De que el otro día fuiste al Parlament, te sentaste en un sillón negro de piel y te sentiste casi una estupenda diputada. Ja.
(Es ahora cuando se brinda)
Se puede hablar, además, de las disculpas, de las añoranzas, de los anhelos y los deseos que se acumulan y, a la vez, se disipan. Se puede mentir o no decir toda la verdad. Se puede hablar del concierto de Los Planetas, el miércoles diecisiete. Del último güisqui que te bebiste y del próximo que tomarás en unas horas. Se puede decir que tienes mil proyectos que han cruzado el umbral de la recámara y que te inunda, sin embargo, una pereza inmensa.
Ésta es la canción pop del nuevo siglo.
Aquí y gracias a ti.
Un detalle es un teléfono en un dibujo de unos futuros diez metros cuadrados, unos bulbos de tulipán, una invitación a comer, o coger un tren para irte lejos, lejos. O no tanto. Por fin ella dice algo. Bienvenida.
¿Alguno de vosotros se levanta a las seis de la mañana, se pone sus mejores trapitos y agarra el coche para irse a Viladecans para marcarse unos bailoteos a lo Tony Manero? Personalmente, no conozco a nadie, aunque hoy aparecen en El País un par de personajes, de la Plataforma Pro-Afters, que han asegurado que lo hacen y "que no suelen empalmar la noche con la mañana". Ja. Y es que esto de los afters hace tiempo que trae cola por estas tierras catalanas, raro es que no los hayan cerrado antes, los de Viladecans, digo. Hace años el tema de trasnochar se resolvía en ir a desayunar cervezas en el bar París, o en La Singular o en El Estudiantil, y a bailar, oye, supongo que cada uno en su casa. Aunque me parece que antes no existía eso que ahora llaman Cultura de Baile, de Clubs, o como quiera que sea. "Volem ballar de dia" rezaba la manifestación que con más pena que gloria se concentró en la Plaza Universidad el pasado lunes. No sé si los asistentes se acababan de levantar o no, o si por su sangre corría alguna que otra sustancia ilegal. No lo sé porque por la disco en la que trabajo no se pasaron, aunque en realidad no pasó nadie por ahí. No importa, porque piensan organizar otra manifestación para poder seguir bailando más allá de la salida del sol. Siempre es mejor una protesta por esto que la que están organizando los de la señora madre iglesia para quejarse por la política social del nuevo gobierno. Y es que a los curas se les están quedando grandes las iglesias. A lo mejor porque los parroquianos han decidido hacer la liturgia del domingo en algún after. Y es que el que no haya ido nunca a uno que tire la primera piedra.
¡FIIIIIIIIIIIIIIINAL DEL PARTIDO!
De algo me tenía que servir haber trasnochado el viernes, o el sábado. Están en Houston Party, tienen el nombre de una canción de NOFX que habla de una porn star, y esta canción recoge la energía de Los Planetas de hace hace diez años. Por algo les han apadrinado su primer álbum, digo yo.
si has mentido alguna vez, yo te partiré la cara
si nos volvemos a ver en un cruce de miradas
-Conversaciones con Fritz Lang, por Peter Bogdanovich
-Jack Daniel's
-Glengrant
-Archipielago nº 49 "Pongamos que se habla de Maurice Blanchot"
La gente anda muy preocupada ante la inminencia de las elecciones presidenciales norteamericanas. Hoy, más allá del Atlántico, están viviendo el día de reflexión mientras nosotros vivimos el día de los muertos. Se me antojan salidas similares. No es la unica casualidad en el calendario de las efemérides. Justo mañana se celebra el bicentenario de la coronación de Napoleón, ese general francés que logró ser emperador y que fracasó su proyecto imperialista para acabar encerrado en una torre de una isla del Mediterráneo. No es que se pretenga desde estas líneas hacer una lección magistral de historia, el pretérito no es lo mío. Pero del que fue héroe y tirano, me viene a la cabeza el famoso cuadro de David, en el que se está coronando a si mismo. Antaño, muy antaño, se creía que el derecho a gobernar provenía del poder divino, por ello los reyes se suponían hijos de Dios. Pero mucho antes que Nietzsche se dedicará a asesinar al gran padre, lo hizo Napoleón al laurearse con sus propias manos. Un gesto que espero los observadores internacionales eviten, esta vez sí, en Estados Unidos.